domingo, 18 de noviembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
La Agencia - 13 - Orient Express - Sesión 8
HORROR EN EL ORIENT EXPRESS
& GRAND FINALE
SESIÓN 8 - 31/08/12
03:30 - Después de que Sebastian volviera del hotel y les explicara lo que Chester había podido traducir deprisa y corriendo del diario de Wellington, quedaron claras varias cosas, entre ellas, que había escondido el pergamino real en la imagen onírica de su tienda de taxidermia.
04:00 - Mientras caminaban de camino a la tienda, de la Catedral comenzaron a doblar campanas, y todos los habitantes medievales interrumpieron sus quehaceres de forma pronta y se marcharon en la misma dirección. En cambio los agentes decidieron no solo hacer caso omiso de tan ominosa llamada ¿para qué?, sino que aprovecharían el momento para recuperar el pergamino sin que nadie les molestara.
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| Del centro de Lausana Onírica doblaban las campanas, en llamamiento a la población. |
04:15 - Al punto de llegar a la tienda una vez más, Sebastian y Rogers, sumidos en crisis de distinta índole, juzgaron de mutuo acuerdo que era mejor marchar de vuelta al mundo real. En particular Rogers estaba particularmente apagado, vencido, quizás enfermo, por los acontecimientos que habían tenido lugar. Parecía sin fuerzas.
En cambio, Renfield y Dawson no estaban dispuestos a desperdiciar la oportunidad que se les ofrecía, y se pusieron manos a la obra, revolviendo toda la planta baja de la tienda. Dawson tuvo especial cuidado en rebuscar en cada uno de los animales disecados y su búsqueda dio frutos.
En el abdomen de un oso disecado encontró, gracias a su pericia forense, costuras impropias para una disección, que además estaban desgastadas, como si hubieran sido forzadas más de una vez. Se asemejaba más su utilidad a cordones de zapatos.Temiendo alguna trampa desató las costuras con sumo cuidado y metió la mano palpando la oquedad interior hasta dar con una rextura apergaminada.
¡Lo había encontrado!
Pero la felicidad duró poco, pues segundos después oyeron una gran multitud afuera gritando e impelando a alguien. Las voces iban en aumento y no les cupo duda de que se dirigían a la tienda cuando escucharon cosas como "Edgar, maldito traidor a Lausana, devuelve al pueblo lo que es suyo. Has sido juzgado y el veredicto es claro."
Con cierta prisa abandonaron la tienda por la trastienda. Renfield no estaba nada de acuerdo en quedarse a ver lo que venía a continuación y llegó hasta el portal. En cambio a Dawson le picaba la curiosidad y decidió quedarse tras la puerta de la trastienda. Segundos antes había dado el cambiazo del pergamino real por el falso y quería ver como se desarrollaban los acontecimientos.
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| El Duque versión Onírica |
Su antiguo amigo y aprendiz extrajo el pergamino falso del oso. Dawson pensó que se percataría de todo rápidamente ya que las costuras estaban abiertas, pero no dijo nada. Se lo entregó al Duque que sonrió triunfante. Luego le sacaron afuera golpeándolo como un perro, y se alejaron para ajusticiarle probablemente.
04:45 - No contentos con una victoria que podía haber conducido a la ruina al ya muerto Edgar, los agentes decidieron esperar en la casa onírica del Duque. Apostados controlando el portal, esperaban que una miríada de gente enfurecida saliera poco tiempo después de ella, cuando el Duque se percatara de la falsedad del pergamino. Pero no ocurrió nada y decidieron largarse al hotel y salir de Lausana cuanto antes.
06:30 - A la estación llegó puntual el Orient Express. Se despidieron por el momento del joven periodista Sebastien, que no tenía suficiente dinero para montar y decidió tomar un tren mas barato rumbo a Venecia.
El ambiente de la expedición, pese a haber logrado el objetivo en Lausana, era tristón, abatido, taciturno. Rogers, Greenwood y Mc Coffee, casi sin mediar palabra, se dirigieron a sus compartimentos para dormir si era posible hasta Milán.
Dawson intentó conciliar el sueño. Estaba agotado, pero a la mente le venía una y otra vez que su reloj se había vuelto a acelerar en la taxidermia, mientras que buscaban el pergamino. Parecía que la revisión no había surtido el efecto esperado.
07:30 - Por su parte Renfield esperó a llegar Montreux para hacer unas llamadas antes de dormir. Se entretuvo comenzando a leer aquel Grimorio sacado de la biblioteca que había servido al parecer, para educar al Duque en cuestiones mágicas. Los Papiros de Ilarnek. Las llamadas le comunicaron con Aaron con el que quedó en Milán y con la Fundación en USA.
12:30 - Avisados por el revisor, como habían quedado, Dawson y Renfield se desperezaron y acudieron raudos al vagón restaurante para tener un almuerzo de reyes antes de bajar a Milán. Los demás prefirieron seguir durmiendo.
El ambiente en el vagón restaurante era muy agradable. Había poca gente en ese primer turno, probablemente de los que parasen en Milan. Un par de parejas, una de ellas con una niña y cuatro mozalbetes franceses que parecían deportistas o militares.
Después de regodearse con la suculenta carta y dejarse aconsejar por el camarero, éste último atendió a un nuevo comensal recien llegado. "No, creo que hoy comeré con mis amigos. Por favor traiga su mejor Bordeaux."
Fue terrible escuchar la voz del Duque, como un cristal que se hace añicos, pero peor fue ver como se sentaba al lado de Renfield y dejaba un maletín a su lado. Hablándoles sin mirarles a la cara y con un tono de desprecio les dijo que tenía prisa y que no estaba para jugar al ratón y al gato. Que le dieran el pergamino y punto. También les ofreció dinero.
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| El Duque Jean Floressas des Esseintes |
Impaciente se levantó y se acercó al camarero. Habló con él en francés y vieron como le sobornaba! Los comensales fueron desalojados entre murmullos de ultraje e indignación. El Duque desapareció en la cocina y los agentes decidieron marcharse antes de que la cosa pasara a mayores.
Pero su salida fue bloqueada por el grupo de jóvenes, cuyo rostro indicaba a las claras que eran sicarios. El Duque apareció por el otro extremo del vagón y les volvió a pedir el pergamino. Esta vez más enojado. Dawson sacó el documento y un mechero y amenazó con quemarlo.
Lo que pasó a continuación sucedió en unos segundos. Renfield disparó certeramente sobre el Duque, que tristemente para ellos ni se inmutó. A su vez el terrible brujo hizo varios gestos rápidos y simples y el brazo derecho de Dawson, el que sostenía el mechero, cayó al suelo como cortado por una guillotina.
Rendidos, Renfield le entregó el Pergamino y pidió auxilio para atender a Dawson, que se desmayaba. La promesa de dejarles con vida parecía que la iba a cumplir... pero su brazo...
El Duque hizo un conjuro con una cuerda y desapareció junto a sus sicarios, mientras los miembros del Orient acudían a atender al desgraciado forense.
lunes, 3 de septiembre de 2012
La Agencia - 13 - Orient Express - Sesión 7
HORROR EN EL ORIENT EXPRESS
& GRAND FINALE
SESIÓN 7 - 17/08/12
DE LOS DIARIOS DE ANDREW DAWSON
Cuando finalmente me uní a mis compañeros,
el duque, una persona muy altiva,
quiso enseñarnos la ciudad. Yo sospeché, y no fui el único pues mis compañeros
pensaron y con razón, que una persona como él no perdería el tiempo con unos
extranjeros… A menos que fuese por algún motivo, claro. Visitamos la catedral
con sus 160 escalones y su estatua sin manos de un tal Otto. Le cortaron las manos en un juicio hace siglos. Visitamos
también el museo – biblioteca Cantonal, donde había muchas cosas interesantes
pero no para nuestro caso, en todo caso había abundante material ocultista.
El
duque ha dicho pertenecel al “club de las siete y media” un nombre de lo más
típico y que no nos dice nada.
Hace
frío y esto no es bueno para mis articulaciones que ya se van resintiendo de
tanto traqueteo y penurias. Está nublado pero espero que no llueva… Maldita
lluvia…
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| Ambiente parisino en el Gato Negro. |
Este
maestro ocultista nos llevó hasta el Gato Negro, conocido bar de aspecto
francés de la zona, donde nos dijo podíamos esperar hasta la hora en que
habíamos quedado. Justo allí nos percatamos de que alguien nos seguía. No
parecía turco, pero aún así decidimos preparar una “pequeña encerrona” para
averiguar qué quería y por qué nos había seguido.
Al
entrar le rodeamos pero descubrimos que en realidad a quien perseguía era al
Duque y no a nosotros, y que en realidad era periodista y se llama Sebastian.
Con la confianza y unos whiskyes nos ha mostrado un libro llamado Papiros de Ilernak, un grimorio ocultista,
de imprenta por lo tanto no es tan antiguo, y que habla sobre los mythos.
Sebastian investiga al duque por buscar esta clase de libros y también por
asuntos de armas que no especificó… Cosas de periodistas.
Quedaban un par de horas y
decidí contactar con Chester y Greenwood para que vigilasen a Wellington, pues
me daba la impresión de que alguien intentaba distraer nuestra atención y
entretenernos lejos de nuestros intereses. Mientras tanto fuimos conociendo a
Sebastian y hablando de nuestras teorías sobre el Duque y su comportamiento.
Fuimos cuidadosos con Sebastian para no desvelar nada importante que implicase
a la Fundación, pero dejamos caer que una buena información por su parte sería
bien recibida y debidamente recompensada.
Aquí
fue donde las cosas se torcieron y pienso que debíamos haber ido a casa de
Edgar y no haber esperado como principiantes. La cuestión es que a las 20.00,
la hora a la que nos citamos con el duque, apareció en su lugar un tal
Maximillian, un hombre aquejado de diarrea verbal y que disculpó al Duque,
diciendo que se retrasaría. El es el tercero del grupo y afirma que es fiel al
Duque. Sin parar de hablar y cuando ya eran las nueve o casi, tratamos de irnos
pero recibí una llamada de Greenwood ¡El Duque había entrado en la Taxidermia!
Salimos de allí sin delatarnos, y casi tenemos que golpear a Maximillian para
que nos dejase ir.
De
camino hacia allí, iba pensando en lo pardillos que hemos sido, nosotros
supuestos investigadores experimentados… Engañados tan burdamente.
Al
llegar allí, descubrí a un malherido Greenwood, con una fea herida en la cara, en
realidad tiene un trozo de cara arrancado… Antes de desmayarse me aseguró que
el Duque le había atacado tras entrar en la casa ¿Qué estaba pasando? Mientras
yo atendía a Greenwood mis compañeros entraron en la casa. Al momento entré yo y
dejé a Arthur descansando en un sofá.No me llegó a quedar claro si le atacó antes o después de salir pero el trozo de piel estaba arrancado con cierta prisa. Si al menos mi amigo biólogo no hubiera estado bajo los efectos del opio... o si no le hubieramos forzado a venir...
Ahora
recuerdo que cuando le dije en voz baja a Roger en las escaleras de la catedral
“Espero no encontrar ningún despellejado en la biblioteca” en tono distendido y
en voz baja, el Duque se giró y me miró extrañamente… Creo que sabía más de lo
que aparentaba sobre despellejamientos.
Una
vez entré mis compañeros me llamaron; El hermano del Taxidermista, William, un hombre
impedido en silla de ruedas estaba muerto en la cocina y una generosa porción
de epidermis había sido sustraida de una forma idéntica a como lo hallamos en
el asesinato de los Makryats. Esta vez el arma fue distinta, pero la misma
técnica.Me pareció increible que hubiera rastro de forcejeo... ¡si era prácticamente paralítico! De todas formas ahora estaba muerto.
Edgar
estaba en su habitación, encima de la cama, muerto pero sin rastro de heridas.
En su brazo izquierdo hay numerosas heridas de pinchazos… Era adicto. Pero
tiene un pinchazo en el otro brazo que difícilmente se habría hecho él mismo…
Debe haber sido su asesino y ésta la causa de la muerte. Tomé varias
fotografías de todo.
| Un pergamino falso, recién creado al parecer. |
Encontramos
varias cosas que nos dieron información; Bajo la almohada de su cama encontramos un pergamino,
parecía viejo pero no como cabría esperar debido a su lacado. Renfield lo abrío
y estaba vacío… Encontramos también un bote de morfina, agujas y otro bote con
otra sustancia desconocida llamada “Laussana Onírica” que ignoramos que puede
ser pero por su nombre podríamos deducir que es un somnífero y que quizá su
sobredosis mató a Edgar. También encontramos algo que finalmente me hizo pensar
que nos intentaba vender humo… Un recibo de compra de un pergamino y laca para
sellar... ¡Estaba intentando vendernos una falsificación! La posterior lectura
de su diario, que andaba por allí, nos lo confirmó “Les sacaré tanto como pueda” decían sus últimas líneas.
Si
todo estaba por allí tirado ¿No estuvimos a punto de pillar al Duque? ¿Por qué
dejó todo aquello allí? Eran pistas… No tuvimos mucho tiempo de pensar pues los
gendarmes llegaron quizá alertados por algún vecino o por el propio Duque.
Escapamos por la puerta de atrás justo a tiempo cargando con Greenwood y nos
fuimos al hotel. Lo último que queremos es acabar en la cárcel por algo que no
hemos hecho.
Lo
malo es que volvió a llover…
Una
vez allí, le contamos a McCofee lo ocurrido y se quedó leyendo el diario. Allí
deduje que el hermano había sido asesinado primero y luego Edgar ¿Quizá le
obligaron a presenciarlo? Todavía no tengo claro el por qué de los
despellejamientos. El siguiente Orient pasaba de madrugada y decidimos que era
el que íbamos a tomar. Dejamos las maletas hechas y pensamos en ir a visitar la
casa del Duque antes de irnos por si podíamos averiguar algo. No obstante, me
encontré mal de nuevo y me tuve que quedar en el hotel. Estas extrañas fiebres…
Tengo miedo de lo que podrían ser. Y tengo miedo de las pesadillas que vendrán,
cuando cierre este diario y me vaya a dormir…
14 - jan - 1926
BREVE RESEÑA DE LA VISITA A CASA DEL DUQUE
[...]
[...]
domingo, 2 de septiembre de 2012
La Agencia - 13 - Orient Express - Sesión 6
HORROR EN EL ORIENT EXPRESS
& GRAND FINALE
SESIÓN 6 - 10/08/12
DE LOS DIARIOS DE ANDREW DAWSON
Nos
dirigimos hacia Laussane en el Orient Express, y esa primera noche ha
sido… Mágica. No sólo porque viajamos en uno de los trenes más famosos del
mundo y además muy lujoso (Gracias Nereida)
sino por la compañía… La señorita Cavollaro
estuvo hablando con nosotros y divirtiéndose bebiendo en nuestra compañía y
además conocimos a nuestro compatriota americano Thorpe, miembro de correos en misión hacia
Estambul ¿Tanto se nota que somos americanos cuando se nos ve desde lejos? En
fin.
La
cuestión es que, Caterina, quiero
decir, la señorita Cavollaro, se…
Encaprichó conmigo. No pondré en estas lineas todas y cada una de las cosas que
pasaron en su coche cama, pero he de decir que muchas de ellas jamás pasaron
por mi cabeza hasta hoy. Y ahora no paro de pensar en ella, puede que yo sólo
sea uno más en su camino, pues ya se sabe como son las artistas, pero a mi me
ha resultado como un elixir de vida en mitad de tanta catástrofe… Además me
entretuvo tanto que mis compañeros tuvieron que empezar su investigación en Laussane sin mí. En fin, espero poder
verla de nuevo en Milán, donde
actuará en unos días. No se si querrá volver a verme…
[...]
[...]
Bueno,
volviendo a la investigación, he de decir que por mucho que investigo sobre mi
reloj, no logro obtener más información sobre él, ni siquiera en un lugar tan
famoso por sus relojeros como éste.
Después de bajar del expreso sobre las 07:30, buscamos un hotel y dormimos. Después de comer en un restaurante donde nos relajamos bastante me largué a buscar una relojería. Mis compañeros fueron a casa del señor Edgar Wellington, nuestro ocultista amigo con interés en el
simulacro de Sedefcar. Allí trató de vendernos el dichoso pergamino, justo cuando un personaje, el Duque Jean Floressas des Esseintes, que supuestamente era su
mentor, entró en escena intentando comprar también el pergamino. Todo muy
extraño, teniendo en cuenta que son maestro y discípulo.
viernes, 17 de agosto de 2012
La Agencia - 13 - Orient Express - Sesión 5
HORROR EN EL ORIENT EXPRESS
& GRAND FINALE
SESIÓN 5 - 03/08/12
12 - jan - 1926 (Cont.)
DE LOS DIARIOS DE ANDREW DAWSON
Así sus dulces palabras se tornaban en abruptas y violentas sacudidas léxicas, y sus sedosos dedos pasaban ahora sus afiladas uñas por mi mejilla. Lo justo para causar un tenue dolor. Una amenaza. Sentí miedo y noté un fétido olor. Todo era estridente. Ella se levantó, más y más airada, sus facciones se desencajaron... y entonces... desperté!
DE LOS DIARIOS DE ANDREW DAWSON
[...] No obstante, la
noche no iba a estar exenta de acción, como últimamente no deja de ocurrir.
Cada paso que damos nos acerca más a un destino fatal o al peligro. No sé si
los demás lo han sentido así también.
La cuestión es que mientras Greenwod
y yo dormíamos tranquilamente, unos disparos, ruidos y finalmente un grito de
la niña y un romper de ventana nos sobresaltaron. Fue todo muy rápido, mientras
yo me dirigía a la habitación de la niña, Greenwod bajó rápidamente a la planta
inferior.
Yo me encontré a la niña Quitterie gritando en
su cama en francés algo así como “el espantapájaros, el espantapájaros” según me cercioné al preguntarle sobre ello a su padre; La
ventana estaba rota como si alguien hubiese saltado por ella. Ante mi
sorpresa, Chester estaba tirado fuera como si lo hubiesen lanzado por la
ventana, bajé corriendo a atenderle.
Abajo atendimos a Roger y a Chester,
ambos habían sido atacados, según Roger, pues Chester estaba inconsciente, por una especie de “vampiro” que levitaba, muy viejo, con largas y
afiladas uñas… Y que además le preguntó qué queríamos (En francés, latín y quizás otras lenguas desconocidas para Walter) quiénes
éramos y algo sobre simulacro… Muy extraño. Todo nos lleva a pensar que puede
ser el eco o el espectro del tal Pfenalik. Lástima que no tengamos un retrato a
la mano. [...]
RELATO DE WALTER ROGERS: UNA ENSOÑACIÓN MUY REAL
"[...] situacion a la que no estoy ni acostumbrado ni entrenado, así que me quedé dormido sin quererlo, pero al menos lo hice con mi mano aferrada a la pistola.
Que el sueño era más o menos real que otros, más vivido, no puedo asegurarlo, pero lo disfrutaba como una realidad cierta. Y me hallaba postrado en una cama después de yacer con una hermosa y extraña mujer. Y ella abrazada a mí me acariciaba el pecho, jugando con mi vello. Y me daba dulces caricias con sus sedosos dedos en la mejilla, de forma muy tierna, mientrás me hablaba. Y me decía que si era feliz y yo contestaba que sí.
Pero los sueños se tuercen con extrema rapidez hacia lo desconocido, y cambian su discurso, en contra de la lógica, aunque mientras estamos inmersos en él lo aceptamos tranquilamente. Aquella mujer comenzó a preguntarme en francés, eso lo puedo asegurar, y no entiendo el latín, pero se reconocerlo cuando lo escucho. Me preguntaba cada vez de forma más insistente y ante mis negativas se exasperaba cada vez más.
Así sus dulces palabras se tornaban en abruptas y violentas sacudidas léxicas, y sus sedosos dedos pasaban ahora sus afiladas uñas por mi mejilla. Lo justo para causar un tenue dolor. Una amenaza. Sentí miedo y noté un fétido olor. Todo era estridente. Ella se levantó, más y más airada, sus facciones se desencajaron... y entonces... desperté!
¡Ojalá hubiera seguido dormido! Aquello que vi era con mucho peor y más horripilante. Aquel ser oscuro y antiguo, que coalescia sobre mí levitando. Aquel rostro no muerto tan cerca ¡gritándome lo que aquella mujer! De forma instintiva, ni lo pensé, le metí dos tiros en defensa propia. Y a fe que puedo decir que le alcancé las dos veces pues era imposible fallar a tan corta distancia.
Pero no pude ver cuanto daño le causé pues me encontré volando por los aires. Me agarró del cuello de la camisa y me levantó de forma sobrenatural para luego lanzarme como si fuera un palo hacia el otro extremo de la habitación. Luego solo sentí más golpes y mucho dolor, hasta que me desmayé. Cielos..."
DELIRIOS DE CHESTER MC COFFEE:
“Amén de hallar una Verdad,
propongo llenar el alma con óleo.
Un pájaro se pregunta el porqué de su jaula,
yo me pregunto: ¿qué le queda entonces al artista?
...ama sin mirar, concede sin juzgar y sirve sin servir.
¡no es artista
sino altruista! podemos concluir.
En Ojo de Cristal para señalar, catalogar y atribuir.
(silencio)
¡JÁ!
Busca tu mentira , Humano. Búscala!
¡Todo un círculo de escamas por descubrir!
...busca sin cesar, duerme sin soñar y vive, ¡sin vivir!”
DE LOS DIARIOS DE ANDREW DAWSON
Tal y como Nereida nos pidió,
llegamos al tren a las 23:20, casi no llegamos. Allí una famosa cantante de Opera, a la que curiosamente Rogers y Bethel habían visto actuar un par de noches antes, se
despidió de los franceses cantando con su banda la marsellesa. Una tal Caterina Cavollaro. Hubo aplausos y la gente le tiraba rosas.
DE LOS DIARIOS DE ANDREW DAWSON
Esa noche diría
que nadie durmió más. Al día siguiente nos espero un duro trabajo de
excavación. Finalmente, justo donde interpretamos que estarían los pasadizos
subterráneos, aparecieron. Nos llevó buena parte del día y finalmente llegamos
a una entrada cuando ya era de noche. Nuestro anfitrión declinó entrar con
nosotros por obvias razones. Chester tampoco se encontraba con fuerzas, aunque ya estaba consciente, gracias a los cuidados de Cristopher.
Dentro todo era húmedo y oscuro, lo
poco que veíamos apenas iluminado por la lámpara de gas de Roger, nos parecía siempre
amenazador y oscuro. Raíces de los árboles formaban apéndices de cinco puntas
similares a manos que parecían querer atraparnos… Aunque no fue así.
Atravesamos unas mazmorras y salas de tortura, similares a las del legajo
que teníamos en nuestro poder de cuando se quemó la mansión. Ahí fue cuando mi
reloj hizo algo raro por primera vez y luego no lo ha repetido. Durante un corto periodo de tiempo ¡pareció avanzar, quizás al doble de lo normal!
Llegamos a una
sala llena de matorrales donde vimos lo que buscábamos ¡La diestra! Estaba
rodeada de bellas rosas de colores no naturales, que emitían savia oscura por
sus puntas. Todo estaba lleno de plantas pero algo decía que no eran naturales…
Además creo que estaban justo debajo de donde se supone estarían las rosas
marchitas de la superficie.
Al coger Greenwood el brazo, todo se
marchitó inmediatamente, lo que unido al fuego que él mismo había declarado
hizo que saliésemos de allí con premura. El señor Lorien ya estaba preocupado
cuando salimos, pero le dijimos que todo iba bien. Además manifestó una
sensación de “alivio” y estoy seguro de que es porque sacamos el brazo de donde
estaba y ya no ejercía influencias sobre ellos. Extraño si…
De todas formas nos intercambiamos tarjetas, por lo que pudiera pasar. Los Lorien se habían portado muy bien con nosotros. Y nos fuimos como ordenó Chester. Por lo visto había contactado con Nereida, y era necesario coger el expreso de las 23.30. La buena noticia es que Renfield estaba con ella, después de tantos días desaparecido.
Mientras llegábamos a la estanción en aquel trasto que habíamos alquilado, mi mente bullía con ciertas ideas que reformulaba añadiendo y modificando aquellas pistas de las que disponía. Me da que pensar ¿Era el espíritu animado artificialmente del
tal Pfenalik? Animado por la diestra… Diestra y siniestra han parecido atraerse
(Arrastró a Chester hacia donde encontramos el otro brazo) Brillaban con más
intensidad cuando estaban cerca la una de la otra… Y mi reloj… El tiempo
pareció pasar deprisa cuando estábamos ahí abajo ¿Tendrá algo que ver? No observé
ningún fenómeno extraño que pudiese asociarse a tal efecto… Quizá en Suiza,
donde tantos maestros relojeros hay pueda averiguar más sobre él.
Y más ¿Quizá se compenetran, una puede
alzar con la trompeta a los muertos y la otra darles el vigor necesario para
que vuelvan a la vida? Biológicamente inexplicable para nuestra ciencia…
¿Destruirlo sería buena idea o tendría buenas aplicaciones para la medicina?
Espero saber algo más sobre esto antes de destruirlo sin más…
Tal y como Nereida nos pidió,
llegamos al tren a las 23:20, casi no llegamos. Allí una famosa cantante de Opera, a la que curiosamente Rogers y Bethel habían visto actuar un par de noches antes, se
despidió de los franceses cantando con su banda la marsellesa. Una tal Caterina Cavollaro. Hubo aplausos y la gente le tiraba rosas.
Vimos a Nereida y a Renfield. Ambos taciturnos, quizás como nosotros. Todos cansados y agotados... en aquel jaleo de vapor. Los revisores nos pidieron pasaportes y billetes. Los maleteros cargaron nuestras cosas en el furgon del equipaje "Destino Milán" dijimos. "Perdón, Laussanne" corregimos.
Y en aquella oscura noche salimos de París, pensando que podríamos descansar en tan lujoso tren, después de tantas horas sin dormir.
SALIDA DEL SIMPLON ORIENT EXPRESS
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